Montar en Bicicleta, suele decirse que es una de esas cosas que no se olvidan nunca. Supongo que recordamos mejor aquellos aprendizajes que nos hicieron sentir algo especial y sin duda montar en bicicleta cuando menos, nos hace sentirnos más vivos... Juan Pedro es uno de esos niños me cuenta, a los que su padre, grandísimo aficionado a eso de las dos ruedas y pedales, le subió a una bicicleta y ya no quiso bajarse nunca. Los padres siempre queremos transmitir a los hijos aquellas experiencias que nos cambiaron la vida para bien y con todo su corazón le mostró ese nuevo mundo visto desde un sillín siempre en movimiento. Ese mismo corazón quiso un día que su padre tuviera que dejar la bicicleta, crecía tanto como las emociones que le proporcionaba y llegó un momento en que ya no le cabía en el pecho.
De chaval, Juan Pedro despuntaba entre compañeros de diversión como Carlos Sastre, Mancebo, Navas... niños que con el tiempo nos harían disfrutar y mucho en el pelotón profesional. Recuerda una primera carrera federada (infantil) en su pueblo de Las Navas del Marqués que organizó su padre, como se escapó y ganó la prueba... Este gusanillo de la competición vino por su padre y Alberto Santos que le llevó a federarse a Ávila. Cuantos recuerdos...
Juan Pedro me cuenta, ya más avanzado en el tiempo, como en una salida con sus amigos por tierras de Covadonga le dio por subirse a los Lagos después de una marcha de cerca de 200 km. Quiera que al no conocer los puertos se le hizo un poco largo, pero es que la ocasión la pintan calva y quién sabe cuándo podría volver a pasar por Covadonga! el caso es que, tras preguntar a un señor de la localidad surgido entre la ya escasa luz y unos arbustos, alcanzó la cima y puso la bicicleta rumbo a casa. Parece que bajando ya le sorprendió la noche y una niebla cada vez más densa le servía de grupeta. Deslizando la bicicleta desde los Lagos con la noche, la niebla, el sonido de carretera húmeda, el aire frio en el rostro y queriendo adivinar la siguiente curva, sus amigos le encontraron antes de que se cerrara definitivamente la noche. Algo para no olvidar, nunca.
Oye Juan Pedro, si te fueras a una isla desierta, que te llevarías en plan deportivo claro...
Una Bicicleta!